MESOPOTAMIA

Revolviendo ruinas, despolvando piedras... navegando por la arquitectura y el espacio de la mesopotamia hace 300 años

martes, noviembre 14, 2006

CIERRE

A modo de cierre nos gustaría compartir con ustedes un audio que ayuda a ilustrar lo expuesto en este blog. El mismo sintetiza la organización del espacio en las misiones jesuíticas.

--->Audio<---
(Por Andrea Mehring, licenciada en turismo)

miércoles, noviembre 01, 2006

PRINCIPALES EDIFICACIONES

En esta oportunidad vamos a plantear las características principales de los edificios más importantes en las reducciones jesuíticas, indicando también su ubicación y función dentro del pueblo.


La iglesia

Ubicado en el centro del pueblo, era el edificio de mayor importancia.

En sus comienzos era construida en madera adoptando, en una segunda etapa, a materiales más resistentes. En primer lugar se armaba la estructura y se colocaba el techo, ambos de madera, para luego alzar los muros mediante la colocación de piedras talladas.

La fachada, que en algunas iglesias presentaba una exuberante ornamentación, presentaba generalmente tres grandes puertas: Una puerta central, una lateral comunicada con el colegio y la casa de los padres y, al lado opuesto, otra que daba al cementerio.

Aunque en un principio los religiosos no respetaron la tipología jesuítica europea, adaptándose a los hábitos y necesidades del lugar y respetando sus tradiciones, en una segunda etapa se aproximaron notablemente a las características europeas.


Habitaciones indígenas.

Las habitaciones indígenas eran muy simples, constituidas por una sola habitación que funcionaba como residencia, comedor y dormitorio para toda la familia. Se construían una al lado de la otra aunque sin comunicación entre ellas.

En la fachada de algunas de estas habitaciones había una puerta y una ventana; la puerta no era de madera, sino de cuero.

En algunas misiones, estaban construidas de piedra labrada, el techo a dos aguas era de caña recubierta de tejas, y el piso de ladrillo o ladrillo cocido.

Todos los habitantes dormían en hamacas; el fuego se situaba en medio de la estancia; la luz y el humo no tenían otra salida que no fuese la puerta; tampoco existía mobiliario. La ventilación de la casa era casi inexistente.

La intención era habituar a los indios a la forma de vida española. Aunque pronto los padres comprendieron la imposibilidad de efectuar un cambio tan brusco sobre las costumbres locales respetando algunas de ellas.



Habitaciones y colegio de los Padres.

Junto a la iglesia se ubicaban el colegio y las habitaciones de los padres, así como también el comedor, un almacén y la sala de reuniones destinada generalmente a la música y la danza.

En sus comienzos, las construcciones se realizaban con materiales pobres. Los techos eran de madera con cobertura de paja y ramas, los muros de ladrillo y barro. Más adelante, se realizaron en piedra y con gran cuidado.

El complejo contaba también con dos patios: en el patio principal se encontraba, entre otras cosas, una escuela para los niños, y en algunas reducciones, también un reloj de sol y un pozo. En el segundo patio, que a veces era más amplio, estaban los talleres donde los indios realizaban trabajos. Esta organización de dos patios fue casi inalterada hasta el momento de la expulsión.

A la izquierda de la iglesia y al lado opuesto al patio de los padres se ubicaba el cementerio, Estaba circundado por un muro con una gran cruz en el centro y se encontraba dividido en cuatro partes mediante avenidas llenas de flores de cardo. Cada parte era destinada a la sepultura de los indios según el sexo y la edad.

Este esquema era completado por el coty-guazú y el hospital, que sólo se utilizaba para las epidemias. El coty-guazú se situaba frente a la iglesia o en un ángulo del pueblo. Éste era el hospedaje para las mujeres solas (viudas, abandonadas, huérfanas, etc.), que eran mantenidas por la comunidad. Su constitución arquitectónica no se diferenciaba del conjunto de la reducción.

En el ámbito del pueblo también se erigía la cárcel, generalmente en uno de los ángulos de la plaza.



Fuentes:
www.cervantesvirtual.com
www.navego.com.ar/biografias/historia_arg/arquitectura_colonial.html

miércoles, octubre 25, 2006

MESOPOTAMIA HACE 300 AÑOS


Un viaje de 300 años a la arquitectura mesopotámica



La arquitectura de la mesopotamia argentina de hace 300 años estaba determinada por la obra evangelizadora, cultural y artística que llevaron a cabo los jesuitas con los indígenas en las misiones establecidas en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. Los restos que han llegado hasta el presente, demuestran la eficacia de aquella obra que congregó a unos cien mil indígenas, en su mayor parte guaraníes, bajo la dirección de un centenar de sacerdotes.



¡Abran paso! Llegaron los jesuitas

La disponibilidad de agua, pesca y buenas tierras de cultivo y de pasto fueron factores prioritarios y esenciales en la elección del lugar. A partir de esto, se iniciaba el trazado de la futura misión que podía albergar hasta cinco mil indígenas.

En todas las misiones, el centro era ocupado por una amplia plaza de forma cuadrada, escenario de las grandes procesiones y fiestas religiosas. En el medio de ella se levantaba generalmente una gran cruz. En unos de sus lados, se situaban la iglesia, el colegio (vivienda de los sacerdotes) y el cementerio, y en los 3 restantes, las casas de los indígenas.


El núcleo de la misión

El complejo de los edificios religiosos, es decir, el conjunto comprendido por la iglesia, el colegio y el cementerio, constituían un bloque único que se separaba con gran resalto del cuerpo regular de la estructura interna urbana y próximos a ellas se disponían los edificios de utilidad social: cabildo, coty guazú (casa de las viudas), campos, hospital, cárcel, hornos y despensas de víveres. Las casas, constituidas por estancias independientes alineadas, formaban "cuadras", separadas unas de otras por calles que desembocaban de forma paralela en la plaza.

Esta distribución espacial estaba destinada a crear un impacto sobre la población indígena, a lo que se añadían el contraste creado por la reducida dimensión de las casas de los indígenas, y la notable vastedad de la plaza.

La ubicación de la iglesia, el colegio y el cementerio hacían resaltar la interpretación de la existencia humana en términos de preparación, muerte y promesa de vida eterna. Esta triada así dispuesta creaba un complejo escenográfico sobre el fondo de la plaza. Tal estructura única tenía otra función, la de limitar el desarrollo extensivo de los habitantes en sólo tres direcciones, factor del todo inusual en las demás instalaciones hispanoamericanas.

Manos a la obra

La técnica de construcción de los pueblos fue generalmente primitiva, debido a la forma de vida de los indios y por la carencia de materiales importantes, como la cal o el hierro.
Debido a la nueva realidad y a la falta de materiales, las primeras construcciones se estructuraron en madera, con muros perimetrales y todo recubierto de tejas.

Los edificios de poca importancia se realizaron en adobe, aunque también se usaron otros materiales, como ladrillo, piedra y distintos tipos de madera procedente de la vegetación tropical.